23 jul. 2010

Palabras



La pluma refleja la personalidad de su dueño… Es inquietante la conexión que puede existir entre ellos…




El plumín se deslizaba suavemente sobre el papel. Iba de un lado a otro, movido por la fuerza de una mano solemne, grave, rebosante de determinación. Caminaba como el hombre que se dirige hacia un destino que no teme.
Las frases empezaban a tener un sentido, sin embargo, para Alan, no había más que palabras que se unían a otras mediante normas gramaticales. No lograba entender por qué estaba escribiendo aquello ni adónde le llevaría.
Días atrás, Alan había tenido un sueño. Una desagradable experiencia onírica que le dejó profundamente marcado:
Alan despertó con aquel ser a su lado, en la cama, envuelto entre las sábanas de color pastel… El espanto que sintió le dejó ahogado y sin respiración.
No sabía si era un hombre o una mujer, pues sus rasgos andróginos, ocultaban su posible sexo. Destacaban, sin embargo, unos enormes ojos negros cuya profundidad no se podía definir.
Él o ella, abrió aquellos expresivos ojos negros y se incorporó para observar a Alan más cerca.
- Palabras… - susurro la criatura sin delatar ninguna expresión en su rostro. – Busca palabras…
Entonces, empezó a llover en la habitación… Caían gotas de tinta negra sobre el muchacho y sobre el ser, que empezó a desaparecer hasta convertirse en un charco oscuro adherido a las sábanas.
Cuando Alan despertó, supo que tenía que encontrar las palabras.
Llevaba días escribiendo con su pluma palabras sin sentido que le venían a la cabeza. Más tarde, empezaron a surgir frases coherentes, pero ahora, se preguntaba qué era lo que estaba haciendo ¿A caso había enloquecido?
Fue entonces cuando se dio cuenta…
A un lado de su pluma, escrito con letras elegantes, se podía leer Mots, que significaba palabras en francés.
Intuitivamente, Alan desenrosco la estilográfica, dejando dividida la palabra Mots. Se dio cuenta de que el pequeño depósito que contenía la tinta se había roto, y el líquido negro se derramaba muy despacio, como una herida que sangra poco a poco.
Se acordó entonces de su sueño, en el que la tinta llovía de ninguna parte…
¿Sería la criatura sin sexo una manifestación de su pluma? ¿Le pedía ayuda para ser reparada?
Alan negó con la cabeza, pues aquella respuesta le parecía irreal, sin embargo, al mirar la pluma fijamente, advirtió como se parecía el color negro de la tinta a los ojos de la criatura….

8 comentarios:

Stefy Bambú dijo...

Guauuuuuuuuuuuuuuu!!!!

Precioso!!! Me encanta!!!Es imaginativo y esta muy bien escrito, es de los q más me gusta de los q he leido hasta ahora...Mantienes el misterio de principio a fin!!

Un besote!!!

Silvia Meishi dijo...

Me alegro!!! No sabía qué efecto iba a causar, es una poco extraño.

Un besazo

Francis G. Vergara dijo...

Podría decirse que es un sueño premonitorio?

Es muy cierto que nuestros enseres mas personales hablan por nosotros mismos, en mi caso los objetos de otros me dicen mucho, un libro y su titulo, una libreta y el apunte de un teléfono o nota, la pluma como bien dices, el bolso o la mochila,etc. La conexión con lo que nos rodea es evidente por lo que la simbiosis que percibimos con nuestras cosas mas queridas nos hacen un todo que refleja nuestra personalidad.

Me gusto mucho. Un abrazo.















La narrativa va adquiriendo gran consistencia que adquiere un interés que te arrastra hasta el final

Silvia Meishi dijo...

Creo que puede haber cierta conexión con nuestros propios objetos, sobre todo, porque muchas veces los humanizamos.

Un fuerte abrazo

Jairo Andres Loaiza-Espinoza dijo...

Silvia, he visitado algunos blogs y el camino me ha traido hasta aqui... me alegra que el este haya sido el destino....

Te puedo decir que tienes una pluma particular, con letras poco comunes, historias bien contadas, que dejan ver lo necesario, y dejan a su lector la posibilidad de poder ir mas alla...

Si me lo permites pasare a menudo a visitarte y leer tus historias magicas.

Feliz semana.

JALE

serpai dijo...

Sí estoy de acuerdo... la pluma refleja la personalidad de su dueño... Tengo una que no cambio por nada!

Te dejo saludos,

Sergio.

Jan Puerta dijo...

A veces hacemos de un objeto, algo de culto.
En ocasiones un simple lápiz de grafito nos puede parecer nuestro mejor complemento.
Como somos.
Excelente prosa.
Un abrazo

Silvia Meishi dijo...

Es cierto, los objetos puden ser algo muy importante para nosotros.
Gracias por tu comentario.

Un abrazo