6 sept. 2010

Despertar

M. C. Escher

Desperté empapada en mi propio sudor, sumida aún en un mundo onírico imposible, que acechaba mi mente como una garra turbadora.
Me senté en la cama y encendí la luz con la esperanza de sentir algo de calor y compañía, pues la oscuridad siempre se tornaba antipática después de una pesadilla.
Noté que tenía sed. La desagradable experiencia me había dejado la boca seca, así que, salí de la comodidad de la cama para dirigirme con pasos lentos a la pequeña cocina.
Sin embargo, al encender la luz del pasillo, advertí que había algo distinto… Algo había cambiado, pero no sabía que era…
Sin darle mucha importancia, seguí mi camino hacia la cocina, donde una botella de agua fresca me esperaba en la nevera. Pero la puerta de la cocina no estaba en su lugar… había desaparecido…
Me quedé quieta, pensando qué podía estar ocurriendo. ¿Me encontraba desorientada? Pero ¿Por qué iba a estar desorientada?
Seguí caminado por el pasillo y mi mente se colapso al descubrir que el corredor terminaba en una robusta pared, en lugar de morir en la puerta principal de salida a la calle.
Aquello tenía que ser un sueño, era la única explicación.
Volví sobre mis pasos y me aventuré a regresar a la habitación, con la esperanza de que todo siguiera igual allí, pero el optimismo se desvaneció por completo al encontrarme con unas escaleras donde debía estar mi dormitorio. Resignada, subí por ellas, pisando con los pies descalzos unos escalones de frío mármol, y no pude más que echar de menos unos calcetines.
Cuando llegué a último peldaño, mi extrañeza se transformó en desasosiego. Lo que veía ante mí, era mi casa de nuevo, pero con una estructura diferente, llena de niveles y escaleras que no iban a ninguna parte.
Cerré los ojos y deseé despertar otra vez, pues estaba claro que estaba soñando que había despertado, pero las mentes eran traviesas, y solían divertirse a costa de nuestra ignorancia.
Al abrir los ojos, descubrí contenta que me encontraba en la cama, tapada hasta el cuello con mi edredón de plumas. Ahora sí, había despertado.
Encendí la luz y me incorporé mientras desperezaba el cuerpo estirando los brazos. Noté que tenía sed, y me dispuse a llegar a la cocina para disfrutar de un relajante vaso de agua. Sin embargo, al salir al pasillo, me encontré con una infinita escalera que me obligaba a subir hacia ninguna parte…

14 comentarios:

Sergio dijo...

Hola Silvia,

muy bueno tu texto, logras que uno se quede hasta al final queriendo saber más...

Gracias por compartir.

Saludos,

Sergio.

Silvia Meishi dijo...

Hola Sergio,

Gracias a ti por opinar. Me alegro de que te haya gustado.

Un abrazo

Francis G. Vergara dijo...

Un buen relato envuelto en una atmósfera muy misteriosa.

Si los sueños representan el inconsciente, se podría decir que la protagonista se encuentra
insegura, posiblemente tiene proyectos o nuevas oportunidades y se encuentra insegura a la hora
tomar sus decisiones.

Un abrazo.

Pluma Roja dijo...

Muy buen texto, pues el final es inesperado. Contrario a lo que habíamos pensado.

Felicitaciones, me gustó mucho.

Saludos cordiales.

Pluma Roja dijo...

Muy buen cuento. Tiene un final inesperado, todo lo contrario que uno ha pensado.

Felicitaciones me ha gustado mucho.

Saludos cordiales.

Silvia Meishi dijo...

Ciertamente el sueño significa incertidumbre, confusión y quizás el sentirse perdido. Nunca he tenido un sueño así, pero mientras lo escribía la angustia se hacía presente.

Un abrazo Paqui.

Silvia Meishi dijo...

Hola Pluma,

Creo que la peor pesadilla es no poder despertar, encontrarte una y otra vez en el mismo sueño. El final, intenta acercarse a eso.

Un abrazo

Alma Inquieta dijo...

Hola Silvia,

Te felicito por tu texto, muy bueno y que prende el lector hasta al final.
Un sueño muy inquietante...

Gracias por compartir.

Un beso.

Silvia Meishi dijo...

Gracias Alma. Es un placer compartir mis relatos con vosotros!!

Victoria dijo...

Hola Silvia! Trama inquientante e ingeniosa. Me parece que aciertas con Escher para ilustrar tus palabras. Felicidades, te seguiré leyendo.

Jairo Andres Loaiza-Espinoza dijo...

Bello post, muy bien logrado... me alegra siempre poder visitar blogs como el tuyo, donde encuentro tan buena letra y magia que inspira....

Un brazo y feliz fin de semana...

JALE

Silvia Meishi dijo...

Gracias Victoria. Creo que el dibujo de Escher parece una pesadilla en sí...

Silvia Meishi dijo...

Grcias Jale. Estoy encantada de de que te guste el blog y de poder compartirlo con tan buenos amigos.

Abrazos

sedemiuqse dijo...

todo es un sueño... ay!las pesadillas es otro cantar...

Besitos y amor
je