1 sept. 2010

Pasajeros del mundo

Foto de Silvia Meishi


El barco navegaba sin prisa sostenido por las tranquilas aguas del Fiordo del Sueño.
Helli, apoyada sobre la barandilla de proa, admiraba una inmensidad cuya belleza no podía ser más perfecta. Aquellas montañas, asombrosos relieves dejados por la huella de un glaciar ya extinto, se elevaban grandiosas intentando alcanzar el sol.
El mar, que hacía tantos años se había internado en el paraje del sueño, ondeaba indiferente ante el paso de las pequeñas embarcaciones.
La naturaleza más viva plasmaba una profunda huella en los ojos de Helli, que no podía dejar de encandilarse por el espectáculo que le ofrecía la vida.
Sin embargo, la muchacha, no estaba sola en el barco del sueño. Compartía su viaje con desaliñados turistas, elegantes mujeres mayores y curiosos niños que corretean de un lado a otro.
Helli se dio cuenta entonces de que todas aquellas personas compartían con ella un barco aún más grande: el barco del mundo. A pesar de que cada uno tuviera trazado un destino distinto, todos eran pasajeros de la misma embarcación: La vida.
Así pues, los pasajeros del mundo, que desconocen la idea de un largo viaje en barco sobre el mar de la vida, se dirigen impasibles en busca de su propia aventura.
¡Buena suerte!

4 comentarios:

Alma Inquieta dijo...

Hola Silvia,

paso a decirte que no sabría vivir sin mis amigos.
Para ti, que haces parte de ellos, va mi cariño y mi agradecimiento en forma de palabras escritas en mi blog. A acompañarlas hay un regalo hecho especialmente para ti...
Visita mi Estados de Alma y lo verás...

Un beso.

Francis G. Vergara dijo...

Un relato muy profundo que hace pensar.

La fotografía es magnifica. Un abrazo

Silvia Meishi dijo...

Gracias por este regalo, alma. Lo guardaré con cariño.

Silvia Meishi dijo...

La foto, como no, tenía que venir de mi viaje, que tanto me ha apasionado.

Un abrazo