21 sept. 2010

¿Quién es Camil Bertet?

La Venus del espejo, de Velázquez




El espejo devolvió su imagen, no desprovista de una mueca cruel.
- ¿Quién eres? – Preguntó a su reflejo, pero como era de esperar, no hubo respuesta.
Camil llevaba al menos diez minutos contemplándose así mismo. Se movía de un lado a otro, subía los brazos, se agachaba, aguantaba la respiración... Sin embargo, el espejo, encerraba a un gemelo inmóvil, petrificado, con una leve sonrisa sarcástica como única señal de vida.
Camil se acercó al espejo y lo agarró con ambas manos. Su imagen no respondió, solamente le devolvió una mirada oscura.
- ¿Quién eres? – Volvió a susurrar, pues no reconocía aquella reproducción de su cuerpo, que trataba de generar en él un sentimiento de incertidumbre.
Encontró el espejo dos días atrás, tirado en un contenedor, pero cuidadosamente envuelto en una sábana. Era tan hermoso y parecía ser tan antiguo, que Camil pensó que era un desmesurado error intentar deshacerse de tan exquisita reliquia.
Así acabó el espejo en su casa, y así empezó su imagen a no respetar su propia esencia, saltándose los límites de lo racional.
Pero Camil no se daba por vencido. Quería saber quién estaba al otro lado del espejo, quién se burlaba de él…
Sin embargo, unos días más tarde, cuando Camil quiso de nuevo enfrentarse a sí mismo, no encontró su imagen, no se reflejaba, era como si se tratara de un vampiro o de alguna otra criatura siniestra. Se sintió realmente consternado.
Miró al espejo sin imagen, mientras una absurda idea empezó a recorrer su cabeza.
- ¿Camil? – Susurró, llamándose a sí mismo - ¿Camil Bertet?
- Soy yo – Se oyó responder. Sin embargo, tardó en darse cuenta de que la voz había salido de su propia garganta. Rió ante la comedia que estaba representando.
Fue consciente entonces de que su imagen se había perdido, pero… ¿Se había perdido solo en ese espejo?
Lleno de inquietud, corrió a mirar su rostro en el pequeño espejo del baño. Se plantó delante, con los músculos tensos, y segundos después pudo relajarse al ver reflejadas sus curtidas facciones. Respiró tranquilo, pues su imagen no se había perdido. Era aquel dichoso espejo que había encontrado.
Decidido, Camil cogió la reliquia recién adquirida y se dispuso a dejarla donde la había rescatado: en el cubo de la basura. Sin embargo, nuestro amigo Camil desconoce algo que podría ser importante para él:
No se ha preguntado quién es en realidad Camil Bertet… No se ha parado a pensar si lo que se ha perdido es su imagen o es él…
Quizás, el reflejo del espejo sea el verdadero Camil…

17 comentarios:

Francis G. Vergara dijo...

Cuantas veces nos engañamos a nosotros mismos, afrontar nuestra verdadera realidad, conocernos y aceptarnos, no siempre es fácil.

Cuanta enseñanza en tu reflexión! Un abrazo.

Silvia Meishi dijo...

Vernos a nosotros mismos puede resultar muy difícil. Es la búsqueda eterna del yo.

Un abrazo

Pluma Roja dijo...

Una buena interogante. Interesante relato.

Saludos cordiales.

Saludos cordiales.

Silvia Meishi dijo...

Gracias Pluma.

Un abrazo

Mª Teresa Alejandra Francesca dijo...

Un relato muy bueno... A veces escapamos de nosotros mismos y nos da miedo a encontrarnos en nuestro interior.

un abrazo

Maite

Silvia Meishi dijo...

Hola Maite:

Efectivamente nos pasamos la vida huyendo de nosotros mismos.

Un abrazo

Sir Bran dijo...

Inquietante espejo...
destila un desconcierto enorme,
pero a la vez invita a muchas y buenas reflexiones.
Es pura filosofía.

Buen relato.
Saludos.

Silvia Meishi dijo...

Es una incertidumbre el vernos a nosotros mismos, saber quién somos ralmente...
Gracias por opinar.

Un saludo

El ser Bohemio dijo...

Es difícil encontarase y poder conectarse con uno mismo. Muchas veces nos engañamos y no queremos asumir lo que hay que enfrentar.

Es la primera vez que entró en tu blog. La verdad me pareció muy interesante (te sigo). Seguramente me tendrás seguido por estos lados. Te dejo la dirección de mi blog por si me quieres visitar.

http://el-ser-bohemio.blogspot.com

Desde ya muchas felicitaciones!!!

El ser Bohemio dijo...

La verad es difícil conectarse uno con uno mismo. Muchas veces nos engañamos y no afrontamos lo que debemos hacer.

Es la primera vez que entró en tu blog. La verdad me pareció muy interesante (te sigo). Seguramente me tendrás seguido por estos lados. Te dejo la dirección de mi blog por si me quieres visitar.

http://el-ser-bohemio.blogspot.com

Desde ya muchas felicitaciones!!!

Silvia Meishi dijo...

Muchas gracias por tu visita y por dejar tu opinión. Me pasaré por tu blog.

Un saludo

Fernando dijo...

Querida amiga. gracias por tu comentario a mi antipoema. No sé cómo seguir tu blog. Lo intentaré otra vez. Me gustan mucho tus relatos. Un cordial saludo.

Silvia Meishi dijo...

Hola Fernando. Ya estas como seguidor :-) seguramente por eso te de problemas.
Gracias por responder a mi comentario y por leer mis relatos.

Un abrazo

Alma Inquieta dijo...

Hola Silvia,

precioso relato que nos hace reflexionar.
Cuantas veces nos engañamos a nosotros mismos...

Un beso y que tengas un excelente fin de semana.

Silvia Meishi dijo...

Gracias Alma.

Un abrazo

Odile dijo...

Hola Silvia, acabo de descubrir tu blog y me ha encantado este relato. Me quedo un rato más y te enlazo en el mío para poder leerte con más tranquilidad.
Un beso de buenosdías.

Silvia Meishi dijo...

Hola Odile. Gracias por tu visita y por tu comentario.

Un saluldo