22 abr. 2013

La culpa

Claude Monet
 
Las sombras se cernían sobre su cuerpo. Intentaban agarrarle, sucumbirle, hacerle temblar de miedo… Pero la luz, aún se abría paso entre las ánimas negras.
-¡Basta! – Exclamó Deméter, revolviéndose entre los oscuros brazos que lo aprisionaban
– Aún no he sido juzgado.  
Las sombras se rieron, parecían burlarse de sus palabras.
-Solo tú mismo puedes juzgarte. – susurró una de ellas.
Deméter consiguió zafarse de sus opresores, y en un arrebato de valentía, se enfrentó a ellos.
-Entonces me declaro inocente – sentenció.
-Pero sabes que no lo eres,  y por eso te sientes culpable…Por eso existimos nosotras.
Deméter hundió la cara en sus manos. Los remordimientos que sentía eran demasiado fuertes, demasiado intensos. Nunca lograría escapar de la culpa.
Las sombras, aprovechando su debilidad, se abalanzaron sobre él y se lo llevaron a un lugar del nunca podría salir: el remordimiento de su conciencia.