19 mar. 2014

Con los brazos en mi regazo



Con los brazos apoyados en mi regazo, me pregunto cuánto tiempo ha pasado…, cuando fue la última vez que toqué tu rostro, que abracé tu cuerpo, que crucé mis ojos con los tuyos…
Con los brazos apoyados en mi regazo, evoco tu imagen en un algún rincón de mi mente, de mis pensamientos, de mi imaginación… Y como una inmortal llama, veo tu aura brillar sobre mi cabeza, detrás de mí, cuidándome, asustando al vendaval que en ocasiones sopla con fuerza.
Con los brazos apoyados en mi regazo, recuerdo que anoche soñé contigo. Me acompañabas en mi camino hacía el encuentro de una esperada nueva. Velabas en mi onirismo para no perderte la señal de un nuevo acontecimiento.
Estabas ahí, a mi lado.
Con los brazos apoyados en mi regazo, te mantengo en mi corazón con una simple sonrisa, con la complicidad de quien sabe lo que nadie sabe, con la certeza de que todo está ahí aunque no veamos nada, con la certidumbre de quien todo sabe pero casi nada recuerda.

Con los brazos apoyados en mi regazo, imagino las miles de estrellas que colorean el firmamento, y veo como una de ellas lleva tu sello, tu esencia, tu identidad... Y entonces, cuando miro al cielo, te veo formar parte de mi mismo universo.

5 comentarios:

Silvia Meishi dijo...

Escribo este pequeño "pensamiento" para celebrar el día del padre. No importa si nuestros padres están ya o no con nosotros, pues no me cabe duda de que siempre estarán a nuestro lado.
Felicidades a todos los padres :-)

Emiliano montero vendrell dijo...

Gracias por el detalle…
Sencillamente ¡Hermoso! … para los actuales y los venideros, mucha sensibilidad… un beso…. no te digo más por que ya lo has expresado tú

Marcos Callau dijo...

Emotivo pensamiento que llegará sin duda a su destino. Abrazos

Mª Jesús Muñoz dijo...

Silvia, precioso texto, que es toda una declaración de amor, amiga...Me ha emocionado,muy bello y sentido...Ellos siguen cerca de nosotros protegiendo y animando, es cierto.
Mi gratitud y mi abrazo grande por tu buen hacer.
M.Jesús

Alma Inquieta dijo...

Precioso pensamiento, Silvia. Los padres siempre están en el corazón de los hijos.
Me gustó mucho leerte.

Un beso