23 ene. 2015

Un ángel posado sobre mi hombro


Alexis


Sin quererlo, sin saberlo, se ha dejado caer del cielo un pequeño trozo de estrella que volaba libre entre infinitas galaxias de lejanos paisajes espaciales.
Un pequeño hombre, de gran corazón y de valiente espíritu, camina ahora por un mundo tan maravilloso como hostil, por tierras tan vivas como ruinosas, por experiencias tan dulces como amargas.
Un hombre, un protector, un ángel que aún guarda los secretos de la vida y los misterios de la muerte, pero que con el tiempo, como nos sucede a todos, perderá ese conocimiento para dejarlo enterrado en algún lugar de su inquieta mente.
Un poeta, un pequeño poeta qué llenará su vida de bellos versos que recitará para el mundo, pues el mundo le ha estado esperando y está listo para escucharle.
Abrazado a mi cuerpo y con su cabeza posada sobre mi hombro, me pierdo en la mirada de unos ojos azules que reflejan toda la sabiduría de quien aún no sabe nada.

Es el espejo de un ángel, un pequeño ángel que, caído del cielo, ha venido a parar a mis brazos, para que, más que enseñarle yo, puede enseñarme él a mí.